Escándalos de partidos amañados en Italia, deudas descomunales en los clubes españoles y casos de racismo en varios estadios del continente: el fútbol europeo sueña con un paréntesis para sus problemas gracias a la Eurocopa-2012 (8 junio-1 julio). En Italia es donde la situación parecía más al límite antes del campeonato de Europa, ya que a la derrota de la Azzurra por 3-0 el viernes en un amistoso ante Rusia se sumó la sucesión de informaciones sobre el escándalo del ‘Calcioscommesse’.
“Hemos sufrido una gran derrota, está claro, hay mucho que decir, pero así por lo menos vamos a hablar sobre todo de fútbol”, señaló el seleccionador de la Nazionale, Cesare Prandelli, al término de la derrota contra los rusos. El entrenador italiano tuvo un despertar difícil el lunes de la pasada semana, cuando los ‘carabinieri’ acudieron a la concentración de la selección para interrogar a Domenico Criscito, como testigo asistido por el escándalo de los partidos amañados.
Ese caso provocó ese día una tercera oleada de detenciones, el mismo día del interrogatorio a Criscito, y afectó a varios jugadores y entrenadores de la Serie A. El equipo nacional perdió a Criscito, que fue empujado por su Federación a renunciar a la Eurocopa para “aclarar” su situación. También planea una sobra sobre otro internacional italiano, Leonardo Bonucci, que declarará después de la Eurocopa.
Un título continental supondría un soplo de aire fresco sobre un fútbol sumido de nuevo en el descrédito y el desprestigio. En la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) también quieren que el torneo sirva sólo para hablar de deporte.


